domingo, 6 de noviembre de 2016

Entrevista a la fotógrafa Marina Palacios

Hace más de un año (ya, sí, qué fuerte) hice una entrevista a dos personas que aprecio mucho Pablo Thecuadro y David Kohlver, todo con la inquietud de mostrar cómo con paciencia, talento y amor por lo que haces (y sobre todo por ti mismo) puedes conseguir hacerte un hueco en el mundo del arte, y en general, de tu pasión.

Hoy vuelvo con las pilas recargadas y con una persona, que para mí, es digna de admiración: concisa, paciente, apasionada y con mucho talento: Marina Palacios.

Fotografía de boda y moda de Marina Palacios

- ¿Siempre quisiste dedicarte a la fotografía?
La verdad es que no puedo decir que cogía la cámara analógica de mis padres de pequeña, que entonces descubrí esta pasión y afirmé que no dejaría de hacer fotos jamás. Mentiría. No me acuerdo exactamente cuándo decidí dedicarme a la fotografía. Creo que fue en Bachillerato, cuando nos bombardeaban con universidades, carreras e ideales. A mi lo único que me llenaba era hacer fotos y no me veía ni entre números, ni entre letras. Sabía que quería seguir ese camino pero tampoco tenía claro en qué sentido concreto. 

Fotografía de boda y moda de Marina Palacios


- ¿Cuándo empezó tu pasión?
A los dieciséis comencé a hacer las míticas fotos que hace cualquiera -supongo- cuando tiene una cámara en sus manos y empieza a experimentar. Hacia fotos con una compacta a mis manos, mi cubo de basura, a los bolígrafos de la mesa jugando con el mínimo desenfoque que me permitía esa cámara... Y llegó un folleto a casa con una réflex. Ese día me volví la persona más pesada del universo y comencé a recaudar dinero del bolsillo de mis familiares para poder comprármela. Ahorré la mitad y me la regalaron por mis 17. El día que la abrí por primera vez, ya no la volví a soltar.