viernes, 2 de septiembre de 2016

Septiembre, ya tocaba volver.

Sé que hacía mucho tiempo que no te contaba nada,
ha sido un 2016 de locura, ha habido mucha música, he invertido muuuchas horas, más de las que te imaginarías escribiendo, pero pasando la mayor parte de tu día trabajando, aunque sea en algo que te guste, a veces, acabas por no querer continuar pensando más en ello, y necesitaba un equilibrio.

Sorry de Stephen Maurice en el blog de María Callizo Monge


Pensé en escribir sobre el álbum de Kanye West, The Life of Pablo, un álbum "en progreso" que se fue actualizando durante días y días, era como una obra viva, y la verdad es que me chifló la idea, a pesar de la oposición de algunas de las plataformas de streaming, esa idea de personalización y obra incompleta, tanto en el mundo del arte digital o en el plástico siempre me interesó, y ahora se traspasaba también a la música... casi nada. A partir de allí han surgido otros proyectos como el de David Gray en el que su "The best of David Gray" se actualiza a través de las canciones que más se escuchen de él.

Tanto en las clases de formación de community management que tuve en agosto, como en el día a día en el departamento de marketing digital intento dejar claro que en el mundo digital estamos tratando con personas, a pesar de interactuar a través de algo tan frío como una pantalla y un teclado, al otro lado tenemos a un usuario, cliente, lector... esperando cercanía, contenido, calidad y honradez...

Y al fin ha llegado el día en el que he vuelto a encontrar una nueva marca, una nueva forma de generar ingresos haciendo felices a las personas: THE PEOPLE WALKER.